En agosto, mientras participaba en el concurso “Fiesta Plurinacional: Nuestros Mercados”, me dispuse a escribir nuevos artículos sobre mercados de Bolivia. La idea era investigar su historia y dejar constancia de su importancia para las ciudades. Pero pronto me encontré con un problema con el que no contaba: las referencias.
Me encontré con una dificultad que se repitió en varios de los artículos, había mucha información sobre problemas e incidentes, pero muy poca sobre la historia y la vida cotidiana de los mercados. Por ejemplo, al investigar sobre el Mercado Campesino de la ciudad de Trinidad, me di cuenta que cerca del 80% de la información que hallaba en los medios de prensa, que son una de las principales fuentes para respaldar un artículo, estaba relacionada con conflictos legales por el terreno donde funciona el mercado. También había algunas noticias sobre mejoras en la infraestructura, pero era muy poco lo que pude encontrar sobre su historia y sus características. Casi no había información sobre los productos que llegan desde las comunidades del oriente boliviano y que se comercializan allí, sobre su organización o su relación con la vida social y económica de la población.
Algo parecido ocurrió con otros mercados. En el caso del Mercado Mutualista de Santa Cruz, buena parte de las noticias estaba relacionada con incendios y una disputa por la propiedad del inmueble. En el mercado Nuevo La Ramada también encontré muchas noticias sobre problemas con los servicios básicos, enfrentamientos además de incendios.
La información sobre los mercados aparecía en las noticias casi siempre relacionada con alguna tragedia, lo que hace pensar que un mercado adquiere importancia periodística solo cuando ocurre algún conflicto, solo nos enteramos de su existencia cuando ocurre un problema. Y esto me resultó un poco frustrante.
Porque los mercados forman parte de nuestra vida diaria. Allí compramos nuestros alimentos, conversamos con los vendedores y conocemos a las personas que atienden los mismos puestos desde hace años. Son espacios con los que convivimos, pero que pasan desapercibidos cuando se trata de contar su historia.
Según mi experiencia, esto terminó siendo uno de los principales obstáculos al momento de escribir sobre los mercados de Bolivia. No porque no tengan historia o relevancia, sino porque esa historia no siempre está documentada en las fuentes que tenemos disponibles.
Una de las cosas que más me gustó de este desafío fue poder aportar con fotografías de algunos mercados de Tarija que no tenían imágenes en Wikimedia Commons. Tomé fotos de los mercados La Loma, Bolívar y Avaroa, en Tarija, mi ciudad natal. Ahora estas fotos pueden acompañar estos artículos y también servir para otros artículos sobre los mercados de Bolivia.














